Las juventudes son el motor del Programa de Salud Joven. Desde el inicio, la metodología se construyó reconociendo sus voces, saberes y capacidades, promoviendo su liderazgo y participación activa en los procesos de cambio social.
Más de 500 personas jóvenes se formaron como Educadoras y Educadores de Pares —Influencers Saludables—, adquiriendo herramientas en comunicación, salud y liderazgo comunitario.
A través de sus réplicas en barrios, colegios y redes sociales, multiplicaron el conocimiento y demostraron que el aprendizaje entre pares es una de las estrategias más poderosas para transformar hábitos y culturas.
Este enfoque permitió que las y los jóvenes dejaron de ser receptoras y receptores de información para convertirse en protagonistas del cambio, agentes activos en la transformación de sus entornos.
Hoy, miles de adolescentes y jóvenes se sienten más empoderadas y empoderados para tomar decisiones informadas, cuidar de sí y acompañar a quienes les rodean.
Los aprendizajes documentados en instituciones educativas, organizaciones comunitarias y servicios de salud dejaron instaladas prácticas que seguirán beneficiando a las comunidades.
Entre ellas destacan las metodologías de educación entre pares, los protocolos de atención diferenciada en salud juvenil y las campañas con enfoque de inclusión y equidad.
Las juventudes demostraron que hablar de salud también es hablar de igualdad y justicia.
A través del Programa de Salud Joven, impulsaron acciones que promueven relaciones respetuosas, corresponsabilidad y derechos para todas las personas, construyendo comunidades más saludables y libres de violencias.